De ermita a parroquia
Todo Albacete estaba en la calle. Se agolpaban en las aceras ��Ya llegan!�, grit� un chiquillo desdel comienzo de la cuesta. Desde la iglesia de San Juan ,que era la �nica que hab�a en Albacete en 1901, ven�a una procesi�n que tra�a el pan de la misa a la Ermita de la Concepci�n reci�n nombrada parroquia, la segunda de un Albacete que cada vez parec�a m�s una ciudad.
Junto al pan de la comuni�n tambi�n ven�an los libros donde apuntaban a los ni�os que eran bautizados, a las parejas que se casaban y tambi�n a los que mor�an.
Como una familia que guarda los recuerdos de los abuelos , padres e hijos, la parroquia de la Pur�sima tambi�n guardar�a los recuerdos de los ni�os y las ni�as que all� tomaban la comuni�n y de tantos otros momentos, buenos y malos, que all� encontraban bendici�n.
Vámonos de Romeria
Cuando llegaba el mes de Mayo, exactamente el 3, la madre de Loli la vest�a de fiesta y con todos los mayores se iban a celebrar la Romer�a de la Cruz.
Se lo pasaba tan bien como el 23 de Enero, que aunque hac�a fr�o, tambi�n ten�a una romer�a en honor a San Ildefonso, que era aquel viejecito con barba , gorro y un bast�n que se ve�a en uno de los altares de la Ermita de la Concepci�n.
Tambi�n compraban dulces para la fiesta de la Virgen, Nuestra Se�ora, El 8 de Diciembre. A Loli lo que m�s le gustaba era ver como todos se pon�an sus mejores ropas y dejando el trabajo y la escuela se juntaban para caminar hasta la iglesia, rezar y despu�s bailar en la verbena . Por eso a Loli la iglesia no la parec�a triste y cuando ve�a las im�genes del viejecito con barba y bast�n y las de la Pur�sima Concepci�n le parec�a o�r a lo lejos la m�sica y se llenaba de ilusi�n.
El Cristo de la Procesión del Silencio
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Las luces est�n apagadas, todo el mundo en silencio, hasta que empieza a o�rse un � run, run,� de cadenas arrastradas por el suelo y de golpes que marcan el paso de unos encapuchados con cruces en los hombros.
Entre la hileras de penitentes vestidos de morado traen a hombros una imagen de Jes�s en la cruz y un bombo va se�alando el camino de la procesi�n del silencio.
Cuando ha subido la cuesta de San Agust�n los penitentes se paran en la plaza y el Cristo vuelve a entrar en la parroquia de la Pur�sima. All� , al lado del altar , con la cabeza inclinada hacia abajo, Jes�s nos parece decir : �No a�ad�is m�s cruces al mundo, que pesan y duelen : no a�ad�is m�s guerras, no consint�is m�s hambre, no os permit�is odios ni rencores, haceos la vida un poco m�s feliz�.
Y vinieron los Jesuítas
-“¡Son curas ¡”- dijo Andrés.
-“Sí, pero también son profesores”- contestó Puri ,mientras veía pasar a aquellos dos hombres vestidos de negro que le dedicaron una sonrisa y se metieron en el colegio aquel mismo año, pegado a la ermita de la Concepción que habían
abierto los padres Jesuitas ; era el Colegio de la Concepción de Nuestra Señora, en el Barrio de la Cuesta, que llenó aquel camino de niños que subían y bajaban de aprender letras y cuentas.
Andrés vio pocos años después como aquellos hombres vestidos de negro se marchaban para no volver y aunque el colegio se cerró cuando pasaba bajo sus ventanas le parecía oír una voz que contaba historias y consejos como los que él allí aprendió.
La Capilla
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-�D�nde es la misa de ni�os?�-Pregunt� una ni�a con coletas y ojos marrones. Carmina ,que iba corriendo con la diapositivas para la misa de ni�os ,casi sin volverse por las prisas le dijo: �Pues donde va a ser , en la capilla�.
Esa capilla pocos a�os despu�s de una guerra que hubo en Espa�a se hizo para dejar en ella una imagen de Mar�a , la de F�tima , la que viste todo de blanco y desde entonces ha sido un jequecillo dentro de la parroquia que ahora ocupamos las ni�as y los ni�os para vivir la misa cada Domingo y encontrarnos con Jes�s.
La cesta sin fondo
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Muchos s�bados la madre de Pedr�n cog�a una cesta, echaba un pan ,un queso, frutas ,magdalenas y ,se marchaba por la cuesta hacia la Ermita de la Concepci�n.
Cuando volv�a , la cesta estaba vac�a. Pedr�n se preguntaba si es que aquella cesta estaba rota y por eso un d�a le pregunt� a su madre que por donde perd�a aquellos alimentos con los que la llenaba. Su madre no le contest� , pero al s�bado siguiente volvi� a llenar la cesta y le dijo �Dame la mano , que nos vamos a la Ermita�.
Cuando llegaron all� hab�a otras mujeres con cestas y todas juntas se encaminaron hacia el Puente de Madera mientras Pedr�n , callado, caminaba de la mano de su madre. Al cruzar el puente se ve�a triste la silueta de la c�rcel y a su puerta , ni�os y viejos con las ropas rotas y los pies descalzos sonre�an y abr�an sus manos. La madre le dijo a Padr�n �Mira ,esas manos son el fondo de la cesta�. Y nunca se le olvid� que de lo que tenemos con los que nada tienen debemos repartir.
Cien a�os, cien
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En el a�o 2001 la parroquia de la Pur�sima cumpli� cien a�os.
Mucho antes fue ermita , de eso ya hace cuatrocientos a�os. Pero no tiene reuma , ni le duelen las caderas ; se oper� de cataratas y ahora ve muy requetebi�n , porque a pesar de tener tantos a�os y haber sido lugar decoraci�n, lecciones, devociones y mucha calidad, las ni�as y los ni�os que por ella pasan la hacen cada d�a m�s joven. Y es que entre sus piedras y sus santos, entre sus bancos y columnas, se oye cada d�a tambi�n la voz de Jes�s , que como sab�a que Dios era un padrazo, a sus disc�pulos les dec�a : �Dejada que los ni�os se acerquen a mi�.
Te deseamos que cumplas muchos m�s.
Hace muchos, muchos a�os, cuando Albacete era peque�o como un pueblo, familiar como una escalera de vecinos, cuando estaba rodeado de eras y huertas con viejas cruces en los caminos de entrada y posadas para los caminantes, en esta cuesta que ahora se llama la calle Concepci�n, hab�a una ermita peque�a dedicada a Mar�a la Madre de Jes�s, la sin pecado , la Pur�sima.
Todo Albacete estaba en la calle. Se agolpaban en las aceras ��Ya llegan!�, grit� un chiquillo desdel comienzo de la cuesta.
Desde la iglesia de San Juan ,que era la �nica que hab�a en Albacete en 1901, ven�a una procesi�n que tra�a el pan de la misa a la Ermita de la Concepci�n reci�n nombrada parroquia, la segunda de un Albacete que cada vez parec�a m�s una ciudad.
Cuando llegaba el mes de Mayo, exactamente el 3, la madre de Loli la vest�a de fiesta y con todos los mayores se iban a celebrar la Romer�a de la Cruz.
abierto los padres Jesuitas ; era el Colegio de la Concepción de Nuestra Señora, en el Barrio de la Cuesta, que llenó aquel camino de niños que subían y bajaban de aprender letras y cuentas.